El Dato Personal desde la perspectiva del Mercado

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El Dato Personal desde la perspectiva del Mercado

Desde la perspectiva del mercado, los datos personales son considerados mercancía, es decir, pueden ser un objeto tangible o intangible, ofrece una utilidad, son susceptibles de intercambio en el mercado, y por tanto, satisfacen una necesidad, no se agotan o se extinguen con su uso o consumo y pueden existir muchos “propietarios”, por esa razón, no se desgastan, deterioran, no pierde vigencia, y en algunas ocasiones se conserva la calidad, y perdurabilidad de los mismos.

Para el mercado, la información personal como mercancía, genera una gran utilidad, esto, debido a que una vez se incurre en costos para reunir esos datos personales, como es la obtención, almacenamiento, circulación, análisis, perfilación, segmentación, etc., y una vez que es ofrecida al mercado, los costos de mantenerla en el mercado son marginales. Este tipo de característica, permite acumular una utilidad significativa al productor, de ahí que una de las propuestas  que en el mundo académico se erige en aras de obtener un equilibrio para el titular de esa dato, es la posibilidad que este obtenga un beneficio.

El valor económico del dato personal, viene dado, precisamente de la información que las empresas requieren para moverse en el mercado, entre esas, en conocer a ese consumidor a quien va dirigido su servicio o producto, al respecto, (KUNEVA 2009) comenta: “La información perse, es fundamental para cualquier tipo de decisión que se tome en los mercados. Pero poseer información personal, o en generar bases de datos personales, es un insumo que las empresas necesitan para tomar decisiones estratégicas, y poseer y conocer información personal se erige como fuente de control de la conducta humana. “De hecho se le conoce como el nuevo petróleo de internet y la nueva moneda del mundo virtual”

La información además de convertirse en instrumento para concretar negocios, se ha convertido en el negocio mismo, su transferencia, venta, circulación, tratamiento y transferencia ha hecho un negocio rentable para muchas empresas, sirviendo como plataforma redes de interconexión como es Internet, que por supuesto detrás de esta, existe una gran red de personas en todo el mundo. En este sentido se configura el mercado de la información. Internet, como mercado, ofrece un sin número de servicios y productos gratuitos, que permiten a las personas y a las organizaciones mejorar su productividad, mejorar las comunicaciones con sus clientes, las relaciones con terceros.

Piénsese por un momento en cualquier ámbito en la que una persona puede desempeñarse, desde un aspecto familiar, laboral, o aspectos relativos a su salud, educación, comportamiento crediticio, no hay aspectos que el ser humano se escape que no implique el tratamiento de datos personales. Prácticas básicas como compra y venta de bases de datos, pasando por acceso a servicios gratuitos a cambio de comercializar con los datos que el consumidor ha suministrado, hasta mercados sofisticados donde las personas venden en bruto sus datos personales, son algunos ejemplos de tipos de mercados que funcionan a la perfección, y que hoy en muchos países se encuentran en la ilegalidad o en una línea gris, que en algún momento el legislador deberá aclarar.

Conforme a las descripciones anteriores, esta visión de dato personal como mercancía, se contrapone con la visión desde el Derecho, el cual se encuentra protegido a través del Derecho de Hábeas Data. Por lo tanto, ¿cuáles son los límites y máximos? ¿Hasta qué punto se encuentran facultadas las empresas a recoger información del consumidor, y por parte del consumidor, hasta donde está dispuesto a entregar su información personal? Una de las posturas del mercado sobre el libre intercambio de la información personal, es el mejoramiento de las economías, así como la experiencia del usuario, el intercambio de los datos personales se da a cambio del servicio “gratuito” que está ofreciendo.

El uso de la información personal sin autorización del titular, genera una violación a la privacidad, debido a que las personas tienen derecho a elegir qué información suministra, y que no.  Sin embargo, también acudimos a una economía digital, que requiere de posturas flexibles donde las personas decidan qué hacen con su información personal y los riesgos a las que son sometidas, respetando los límites y garantías constitucionales, no obstante, el dilema de la postura anterior, es que el titular en muchas ocasiones no saben decidir o no están completamente informadas sobre las consecuencias de suministrar dicha información.

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